La cirugía híbrida, el nuevo estándar quirúrgico

En los próximos años, un cirujano podrá utilizar hasta cinco técnicas quirúrgicas distintas en una operación para una mayor individualización.

Este congreso sirvió también de escenario para la presentación de la segunda edición de la ‘Guía de Cirugía de la Obesidad Mórbida’

Las nuevas tecnologías y la personalización de tratamientos guían el futuro de la medicina y, por tanto, también el de las técnicas quirúrgicas. De esto precisamente se habló en el 29º Congreso Nacional de Cirugía, celebrado del 12 al 15 de noviembre en Madrid. Y es que, en los próximos años, los cirujanos ya no solo utilizarán una técnica en sus operaciones, sino que podrán emplear hasta cinco diferentes. “Cada paciente debe ser tratado de forma diferente y la elección y combinación de técnicas dependerá de la edad, del estado de salud general, del IMC o del tamaño del tumor, en el caso de pacientes oncológicos”, expuso Antonio Torres, jefe de servicio de cirugía general del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.

Así, esta cirugía híbrida puede significar la utilización de cirugía laparoscópica, cirugía por puerto único, cirugía endoscópica transluminal por orificios naturales (Notes), cirugía robótica y minilaparoscopia en una misma intervención, para una aproximación más individualizada al paciente.

Unas técnicas muy utilizadas precisamente en la cirugía de la obesidad, “una de las más rentables”, aseguró Juan Carlos Ruiz de Adana, coordinador de la sección de Obesidad Mórbida de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), durante la presentación del congreso. “El 80 por ciento de los pacientes mejora de sus problemas de hipertensión, apnea del sueño y diabetes tras la operación”, aseguró Ruiz de Adana. Concretamente en el caso de la diabetes, la cirugía metabólica ha demostrado que puede conseguir que un paciente diabético interrumpa su tratamiento con insulina e incluso que deje de tomar antidiabéticos orales, tras ser operado. Además, tal y como explicó este doctor, “existe una relación lineal entre la cirugía mínimamente invasiva y una mayor supervivencia asociada a menores complicaciones”. Precisamente para actualizar estas técnicas, se presentó durante el congreso la segunda edición de la “Guía de Cirugía de la Obesidad Mórbida”, cuya primera edición se publicó en 2006. Asimismo, Ruiz de Adana destacó la importancia de explicar a los pacientes que la cirugía de la obesidad no es una cura de la enfermedad, sino “una herramienta que, si se utiliza bien, mejorará sus condiciones de vida”.

Entre las más de mil comunicaciones seleccionadas para el congreso, también se habló de las alternativas de tratamiento en la enfermedad de Graves: terapias antitiroideas, yodo radioactivo y cirugía. Pablo Moreno, coordinador de la sección de Cirugía del tiroides de la AEC, aunque afirmó que la mejor opción es siempre la terapia farmacológica con medicamentos antitiroideos, sí subrayó la necesidad de cirugía “cuando existen nódulos, hay sospecha de cáncer u oftalmopatía asociada a la enfermedad”. En cuanto al riesgo de estas operaciones, Moreno destacó que “los estudios avalan que extirpar la totalidad del tiroides aporta el cien por cien de éxito cuando la intervención es realizada en unidades especializadas, siendo la tasa de complicaciones muy baja”. Además, el congreso abordó las técnicas quirúrgicas más apropiadas en hepatocarcinoma y diverticulitis, patologías que han aumentado su incidencia en los últimos años, y subrayó la importancia de la cirugía ambulatoria, que reduce los costes hospitalarios en casi un 50 por ciento.

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